Capítulo I

Hola. Me llamo Ana y soy Auxiliar de Sala. Sí, de esos que te regañan en los museos por pasar de la línea o por hacer fotos. No he nacido siendo auxiliar de sala, realmente sólo llevo una semana, pero hay concienciarse porque siempre he sido de esas que ha hecho fotos en los museos, y si me decían que no podía lo hacía a escondidas.

Pero ahora no, ahora soy la autoridad. Ahora me dirijo a “las señoras” amablemente porque están dando golpes a un cuadro con la alarma de la audioguía mientras sacan conclusiones sobre qué quería decir el artista con la representación de su mesa de escritorio, y su contestación es “nosotras no estamos tocando el cuadro”. Y tú, mientras te contestan como si fueran niños de guardería, te das la vuelta con los ojos inyectados en sangre. Porque ya no es que toquen el cuadro, porque a ti te da igual (sólo está en juego tu puesto de trabajo de media jornada de dos meses de duración), ya es la falta de respeto y la superioridad con la que te tratan un par de señoras que han entrado en la exposición hablando a gritos. Pero tú pones buena cara y sonríes, porque en eso consiste un trabajo de cara al público.

El pasado miércoles 16 de septiembre comencé mi primer trabajo en un museo, mi primer trabajo después de haber acabado la carrera de Historia del Arte. Algunos dicen que soy afortunada. Y sí, en parte lo soy. Trabajar rodeada de cuadros o fotografías es mi pasión, y en una semana de trabajo he descubierto que mi pasión no es vigilarlos. Así que sí, soy afortunada.

Imagen extraída de http://fotopaco.blogspot.com.es/

Tengo la sospecha, que pese a lo duro que es estar tantas horas de pie me voy a entretener mucho. Es divertido escuchar las conversaciones de la gente frente al cuadro, porque sepan sobre arte o no, siempre hay un punto de vista diferente. De hecho, es más constructivo escuchar a los “no entendidos”, porque su mirada está exenta de ese academicismo del que los “expertos” presumen. Pero lo que más me llama la atención son los niños. No los niños plastas que quieren salir corriendo de allí. Los niños que van en su carro y se aquedan absortos mirando los cuadros, los colores deslumbrantes, cómo sonríen ante ellos.

Efectivamente, estos dos meses van a ser muy interesantes.

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