Cómo funciona una cámara réflex

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Seguramente alguna vez has pensado en comprarte una cámara réflex (SLR, “single lens reflex”), o incluso te has armado de valor y te has comprado una, pero al conseguir encenderla has desechado la idea de ir más allá y has decidido usarla en automático. Pero pese a su aparente complejidad, comprendiendo dos principios básicos (obturador y diafragma), la cámara es muy fácil de usar.

Lo primero que hacemos al coger la cámara es mirar por el visor. Gracias al sistema de espejos que hay dentro de la cámara podemos ver a través del visor lo mismo que se ve por el objetivo. Es decir, las cámaras réflex están diseñadas de tal manera que la distancia entre el objetivo y el sensor (o la película) sea la misma, y así todo lo que aparezca enfocado en el visor también lo estará en el sensor. Para que esto suceda, las SLR llevan incorporado un pentaprisma de espejos que permite el juego de reflexión de la luz. Además, también hay otro espejo que traslada la luz recibida a través del objetivo a los espejos cercanos al visor y que, al pulsar el disparador, se levanta para permitir que la imagen se plasme directamente en el visor, y es lo que produce el sonido con el que todos relacionamos una cámara fotográfica (ese famoso ¡click!).

pentaprisma

objetivot

Una vez que miramos por el visor, lo que hay que hacer es enfocar la imagen. Generalmente, se suele hacer con la ayuda del anillo de enfoque, que moviéndolo de un lado a otro se consigue que la imagen aparezca totalmente nítida, o nos permite jugar con la profundidad de campo, de manera que en diferentes planos, uno quede enfocado y otro no. Hay que estar pendientes porque puede estar en automático, y por tanto la cámara puede realizar el enfoque sola.

Lo que hay que tener claro es que una cosa es lo que se ve por el visor, y otra lo que registre la cámara. Dependiendo de la cantidad de luz que registre el sensor, la fotografía quedará más o menos oscura. Para poder controlar eso hay que conocer el funcionamiento tanto del diafragma como del obturador.

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Con el diafragma se controla la cantidad de luz que llega al sensor. Se podría definir como una “cortinilla”  que, mediante una obertura variable, regula esa cantidad de luz. Está formado por un conjunto de láminas solapadas que, dependiendo del tamaño del diámetro central permite una mayor o menor entrada de luz. Si el objeto a fotografiar recibe poca luz y, por tanto, está oscuro, la cámara necesitará una mayor entrada de luz, o sea un diámetro de diafragma mayor. Si, al contrario, el objeto recibe un exceso de luz, el diafragma deberá estar más cerrado.

A cada obertura del diafragma le corresponde un “número f”, que se corresponde a la división entre el diámetro de la abertura y la longitud focal del objetivo.  Cuanto más pequeño es el número más grande será la abertura, y viceversa. Cada cámara tiene un diámetro de apertura diferente (e incluso las digitales se permiten más que las analógicas), pero los tamaños “estándar” son: f2,8, f4, f5,6, f8, f11 y f16.

numeros f

Una vez que hemos comprendido el funcionamiento del diafragma, vamos a definir el obturador, que no sólo controla la cantidad de luz que entra en la cámara, sino también el tiempo. Es decir, cuánto más tiempo esté abierto el obturador, más cantidad de luz entrará. Y es aquí donde entra en juego el diafragma, ya que hay que jugar tanto con la apertura de éste como con la velocidad del obturador para que la fotografía quede lo mejor expuesta posible, o sea, lo más real que se pueda.

 

obturador-de-cortinillaEl obturador es un conjunto de láminas que se abren y cierran rápidamente, dependiendo de la velocidad que hayamos establecido en la cámara. Estas velocidades también varían entre cámaras, y más entre digitales, pero la escala general de velocidades gira en torno a ésta: B, 1 segundo,  ½ segundo,  ¼ segundo,  1/8 segundo,  1/15 segundo,  1/30 segundo,  1/60 segundo,  1/125 segundo,  1/250 segundo,  1/500 segundo , pudiendo llegar a una milésima de segundo. Esta escala se ordena de manera que cada valor representa un tiempo de exposición igual a la mitad del anterior. Por tanto, para realizar una fotografía que quede perfectamente expuesta hay que tener en cuenta la cantidad de luz que recibe el objeto a retratar:

  • si está en la sombra o recibe poca luz, el tamaño de la apertura del diafragma deberá ser grande y por consiguiente el número pequeño (entre 5,6 y 2,8);
  • si recibe una cantidad de luz normal,  la apertura deberá ser media (entre 8 y 11);
  • por el contrario, si recibe demasiada luz, la obertura deberá ser lo  más pequeña posible (entre 16 y 32).

 

cámara

Una vez que hemos establecido este parámetro, y con la ayuda del exposímetro de la cámara, estableceremos la velocidad de obturación que se necesita. La flecha del exposímetro deberá quedar en el medio, ya que si se acerca al -2 corremos el riesgo de que la imagen quede subexpuesta (demasiado oscura), o si se acerca al +2 que quede sobreexpuesta (demasiado clara).

Esta tabla nos puede ayudar a comprender esta combinación de diafragma-obturador, aunque siempre dependiendo de la cantidad de luz variará.

tabla

¡Y ya está todo preparado para realizar esas fotografías tan buenas que tenemos en mente!

 

2 comentarios en “Cómo funciona una cámara réflex

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