Un lugar con encanto

Hoy vuelvo con un escrito que me hace especial ilusión y es que hace unos meses Art Influencer comprobó que una gran cantidad de sus lectores pertenecían a Humanes de Madrid y por ello me ofreció la oportunidad de poder realizar un escrito sobre mi pueblo, como guiño hacia todos esos sapitos que os habéis acercado a este blog. Y qué mejor época para publicar este relato, que en septiembre y a un día de que den comienzo las Fiestas Populares en Honor al Santísimo Cristo de la Agonía.

UN LUGAR CON ENCANTO

Humanes de Madrid es una localidad española en el sur de la capital, que actualmente posee varias de las mayores zonas industriales de la Comunidad de Madrid pero que hasta hace no mucho era un pueblo exclusivamente de carácter agrícola y ganadero. El gentilicio de este pueblo es humanenses pero muchos vecinos prefieren usar el nombre de Sapos. Algunos dicen que el usar este nombre es debido a que Humanes ha sido siempre un pueblo  rico en agua con numerosas aguas subterráneas y los más mayores dicen que se debe a la cantidad de sapos que caían cuando llovía antiguamente.

El escudo y la bandera de Humanes representan una columna en honor al Cristo de la Columna que se venera en la Iglesia Parroquial, y a los pies de la columna aparece representada el agua como homenaje a esta actividad agrícola tan popular en Humanes, a los cultivos de regadío y a las numerosas aguas subterráneas.

Con la llegada de septiembre todos tememos la vuelta a la rutina, pero si eres de Humanes esto cambia, puesto que este mes es para todos los humanenses el mes de celebrar. Es tradición que el tercer fin de semana de septiembre se celebren las Fiestas Populares en Honor al Santísimo Cristo de la Agonía. Durante cinco días Humanes se llena de colores, de música, de gente que busca reencontrarse con viejos amigos y vecinos.

Estas fiestas se comenzaron a realizar a partir del siglo XIX, ya que, antes el calendario festivo de Humanes de Madrid terminaba con las fiestas dedicadas al patrón titular del pueblo, Santo Domingo de Guzmán, en el mes de Agosto. Con la creación de la advocación del Cristo de la Agonía, las fiestas celebradas en Septiembre pasaron a ser las fiestas principales del pueblo. Al igual que hoy en día, estas fiestas eran una manera de cerrar el verano y las actividades agrícolas para dar paso al invierno. Tanto en Agosto como en Septiembre, en ambas fiestas y al igual que hoy en día se realizaban actos religiosos con Misa Mayor por la mañana y procesión por la tarde, además de muchos más numerosos actos, entre los que cabe destacar los festejos taurinos, ya que Humanes ha sido y es un pueblo con gran afición a dichos festejos.

Otra afición muy popular en Humanes ha sido y es la caza de liebre con galgos que actualmente se hace con liebre mecánica en las Fiestas Populares de Septiembre.

Además de estas fiestas en Humanes se han celebrado y se celebran muchas más, como por ejemplo San Antón (17 de Enero), La Candelaria (2 de Febrero), San Blas (3 de Febrero), Los Mayordomos del año, Mayos, Cristo de la Columna, Virgen de la Guía, San Isidro (fiesta muy importante para un pueblo de condición exclusivamente agrícola como lo es Humanes), Virgen del Amor Hermoso, Corpus Christi y San Pedro.

El corazón de todo pueblo es la plaza y en Humanes actualmente es denominada La Plaza de la Constitución. Cerca de ella se encuentran los edificios más importantes del pueblo como la Iglesia Parroquial Santo Domingo de Guzmán,  el Ayuntamiento y La Casa Escobar.

En Agosto de 1936, durante la Guerra Civil española, una bomba cayó sobre la Iglesia de Humanes, haciendo que gran parte de la arquitectura se destruyera y dejando solo en pie la torre de estilo mudéjar toledano que hoy forma el campanario. Todas las características artísticas de este templo encajan con la arquitectura mudéjar del Sur de la Comunidad de Madrid. Tras muchas reconstrucciones y restauraciones, en 1953 se realizó la última, a manos del arquitecto Luis Prieto Bances. Dentro de la iglesia hay que destacar la capilla del Santísimo Cristo de la Columna que con algunas modificaciones pertenece al siglo XVIII. En 1758 se terminó dicha  capilla, cuyo benefactor fue Manuel Martín Escobar y cuyo arquitecto fue Ventura Rodríguez, un artista muy afamado en el Madrid de esta época.

Actualmente, en la Iglesia de Humanes se encuentra un pequeño museo llamado El Museo del Labrador, donde se conservan utensilios propios de las actividades agrícolas. Muchos de ellos, si no en su totalidad, donados por vecinos que han dedicado su vida a dicha actividad.

En Humanes de Madrid existieron también numerosas ermitas de las cuáles hoy no queda resto alguno. Pese a esto Humanes de Madrid cuenta actualmente con una ermita, ya que en septiembre de 1994 se inauguro la Ermita de la Virgen del Amor Hermoso en el lugar conocido por todos los humanenes como El Prado de la Casa.

En cuanto a la arquitectura civil, cabe destacar la Casa Escobar y la Casa del Conde. La primera es uno de los edificios más antiguos que se conservan en Humanes de Madrid, de ladrillo y aparejo toledano y la segunda fue propiedad del Conde de Fuensalida en el siglo XVI. Tras la bomba que destruyo la iglesia durante la guerra, La Casa del Conde se utilizo como edificio de culto y en el lugar donde se encontraba, actualmente se encuentra el Colegio Público Hermanos Torá.

Para finalizar con este escrito pensé que la mejor manera de conocer a Humanes aún mejor sería preguntándole a dos personas que llevan en este pueblo gran parte de su vida, mi abuela María y mi padre Dodi. En 1960 mi abuelo Miguel decidió mudarse a Humanes de Madrid un pueblo que le llamo bastante la atención y en el que pensó que su trabajo prosperaría. Él venía de una familia dedicada al ganado y cuando se casó con María ambos siguieron trabajando con ello. Al ver que Humanes era un pueblo rico en campo y dedicado exclusivamente a la agricultura, decidieron vivir y montar su vaquería en este pueblo en el que el ganado iba a poder disfrutar del campo y tener buena alimentación. Fue en esa época la única vaquería existente en el pueblo hasta mucho tiempo después.

María que actualmente tiene 91 años y que lleva 56 años viviendo en Humanes de Madrid, cuenta para Art Influencer que ha sido muy feliz en Humanes, que  se ha sentido muy querida tanto ella como su familia y destaca las grandes amistades que ha forjado en este pueblo tanto ella como su familia. Como anécdotas cuenta que al realizar cualquier fiesta en la vaquería, ya fuera por cumpleaños o comuniones de sus hijos, la gente del pueblo dejaba de ir al cine de verano que el cura del pueblo realizaba e iban a “la fiesta de los vaqueritos”, consiguiendo que el cura se enfadará. También nos dice que fueron unas de las primeras familias del pueblo en tener televisión y que la vaquería se llenaba de gente para ver “la caja tonta”. Los encierros de reses bravas en Humanes siempre han sido muy populares y dice María que recuerda con alegría cómo, durante algún año, aquellos encierros salían desde su casa, desde la vaquería. Destaca que al abrir la vaquería al público, vendiendo la leche de las vacas, sintió una gran acogida por parte de todos los vecinos que en su mayoría acudían diariamente a comprar. Emocionada me dice que lo que más destacaría es el cariño que la gente de Humanes demostró cuando su marido murió hace cuatro años. Y es que tengo que decidiros que mi abuelo era una persona muy fácil de querer y que pese a que hoy no esté para poder participar en este escrito, sé que sus palabras hubiesen sido muy parecidas a las de mi abuela y que quería al pueblo de Humanes tanto como muchos vecinos de Humanes le querían a él.

Dodi, que actualmente tiene 57 años y que llegó a Humanes hace 56, dice que prácticamente se siente nacido aquí pese a que llego siendo un recién nacido. Recuerda con palabras de alegría su infancia en un pueblo en el que se podía jugar en cualquier parte y donde poder disfrutar del campo.

Gracias María y Dodi por dedicar parte de vuestro tiempo a este escrito y por proporcionar fotografías y documentación. (Destacar el libro “Humanes de Madrid Desde su Historia”, el cual me ha proporcionado mucha ayuda).

¿Y yo? Pues yo como Humanense tengo que decir más de lo mismo: que vivir en Humanes me ha proporcionado mucha felicidad, que tengo muy buenos recuerdos de la infancia y que quizás como mi abuela, me sentí más de Humanes que nunca cuando mi abuelo murió.

La frase conocida por todos “antes todo esto era campo” creo que es la que más se asemeja a Humanes, un pueblo que ha crecido y avanzado pero que no olvida sus raíces, sus tradiciones y su esencia. Espero que todos los humanenes que leías este escrito, realizado con todo el cariño para mi pueblo, recordéis, sintáis y disfrutéis, al igual que para los que no sois de Humanes, que espero que hayáis conocido un poco mejor este maravilloso pueblo.

Y ahora, sapitos, a disfrutar de las fiestas populares y gracias por acercaros a Art Influencer (¡no dejéis de hacerlo!). 😉

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