Recuerdos

Hoy, día en el que se celebra el tradicional sorteo de Lotería de Navidad, comienza oficialmente la Navidad y por ello os traigo este relato. En Navidad somos muchos los que echamos de menos a las personas que ya no están con nosotros, por ello quiero dedicar este post a todas aquellas personas que ya no están a nuestro lado. Recordémosles disfrutando por ellos de la magia de la Navidad.

RECUERDOS

Para ti, mi querido abuelo Miguel, por enseñarme a sonreír.
La vida jamás ha sido tan dulce, como cuando tú estabas aquí.

Faltaban dos semanas para Navidad cuando Valeria encontró aquella carpeta en el tren. No había mucha gente en el vagón, por lo que Valeria decidió llevarla a la oficina de objetos perdidos, pero cuando llegó estaba cerrada. Pensando en volver al día siguiente, se marchó a casa.

Había algo en aquella carpeta que atraía a Valeria, la curiosidad por saber lo que había dentro era mayor según pasaban los minutos. Tras un largo rato mirándola, Valeria se decidió abrirla para ver si encontraba alguna dirección o pista para devolvérsela a su dueño. Y entonces ocurrió. Ante ella se desplegaron dibujos en los que aparecía retratada una mujer bellísima. Tras un rato examinándolos, Valeria tuvo claro que aquella mujer había sido alguien importante para quien había realizado aquellos dibujos, ya que estaba representada en millones de actitudes diferentes, sentada, tumbada, leyendo, comiendo, fumando un cigarrillo, mirando por la ventana, etc. Además en los trazos de aquellos dibujos se podía respirar intensidad, pasión y amor. Todos ellos estaban firmados con el nombre de Pablo.

“Solo alguien que siente todo por otra persona puede dibujarla así”. Pensó Valeria.

Pronto Valeria se dio cuenta de que entre sus manos tenía todos los recuerdos de una persona y se propuso averiguar quién era el dueño de aquella carpeta. Al día siguiente volvió a la oficina de objetos perdidos pero nadie había preguntado por aquella carpeta, decidió entonces elaborar unos carteles donde anunciar que había encontrado aquella carpeta, pero tampoco obtuvo resultado. Esperó varios días en la estación para ver si conseguía alguna pista que la llevara al dueño, pero no consiguió nada.

Amanecía un 22 de Diciembre cuando Valeria apagó el despertador y dio un salto de la cama. Tras observar algunos de los dibujos, corrió a la ducha y se dio cuenta que era el día de la lotería, la Navidad empezaba oficialmente y aun no había encontrado al dueño de los dibujos. Como cada día Valeria esperaba tomando un café la llegada del tren que la llevaba al trabajo y entonces delante de ella en el andén lo vio.

Un señor mayor con millones de arrugas en la piel y con el temblor propio de la edad, sacaba su cartera del bolsillo y entonces una foto cayó al suelo. En aquella foto aparecía la mujer de los dibujos.

  • ¿Pablo? Preguntó emocionada Valeria, devolviéndole la foto.

Entonces aquel hombre se dio la vuelta y Valeria al mirarle a los ojos sintió lo mismo que sintió cuando encontró aquella carpeta, cuando la abrió, cuando descubrió los dibujos y cuando los admiraba día y noche.

En ese mismo momento los niños de San Ildefonso cantaban el gordo un año más.

Tras presentarse, Valeria le hizo saber a Pablo que su carpeta estaba sana y salva y él le insistió en darle algo a cambio, ya que para él aquella carpeta era toda su vida.

  • A cambio de la carpeta, solo quiero que me cuente quién es ella.
  • Ella es mi Margarita, mi esposa, mi amiga, mi confidente, la mujer a la que quise, a la que quiero y a la que siempre querré. Ella me enseñó que la vida es bella, muy bella y hace unos años se fue al sitio del que no se vuelve. Era una mujer maravillosa, que sabía disfrutar de la vida, siempre alegre e intentando hacernos reír a todos. La época que más le gustaba del año era la Navidad y desde que se fue la echo de menos cada día, pero en Navidad especialmente. Los dibujos que encontraste en aquella carpeta, son muy importantes para mí porque tenerlos y hacerlos son como volver a tener a Margarita a mi lado. Desde que me enamoré de ella aquel Agosto de 1950 no dejé de pintarla ni un momento y desde que se fue, cada Navidad, la vuelvo a pintar porque así es como si ella estuviese conmigo. Estos dibujos son mis recuerdos y tú me los has devuelto. Sin duda hoy, soy yo el que ha ganado el mayor de los premios en la lotería.

Tras aquel primer encuentro, vinieron muchos más y Valeria y Pablo se hicieron muy buenos amigos. Aquella Navidad fue muy especial para los dos, Pablo volvió a recordar a su querido amor y Valeria aprendió de Pablo, de Margarita y del eterno amor de ambos. Siempre pensó que aquella carpeta no llegó por casualidad a sus manos, tenía que ser así, porque gracias a ella Valeria empezó a saber vivir, a saber amar, en definitiva, a saber sentir. Aquella Navidad, ambos ganaron la lotería.

Tras aquellas Navidades, vinieron unas cuantas más, en las que ambos recordaron juntos a Margarita pero siempre desde la felicidad y disfrutando de la magia de la Navidad como solo lo sabía hacer Margarita.

Unos años más tarde Pablo se marchó para siempre y Valeria lloró su pérdida profundamente pero al mismo tiempo supo que ahora Pablo estaba donde él siempre quiso estar, al lado de su bella Margarita. Desde entonces Valeria les recuerda con un inmenso cariño cada día pero especialmente cada Navidad.

¡Feliz Navidad!

2 comentarios en “Recuerdos

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