Sueños rotos.

El día de los Santos Inocentes es la conmemoración de un episodio cristiano. En el Nuevo Testamento, San Mateo relata que cuando nació Jesús de Nazaret, el rey Herodes, por temor a ser destronado, ordenó una matanza en Belén para acabar con todos los niños menores de dos años y asegurarse así de que el anunciado Mesías, futuro Rey de Israel, era asesinado. Desde entonces, la Iglesia Católica conmemora cada 28 de diciembre la fiesta de los Santos Inocentes para recordar esas crueles muertes infantiles. Esta celebración también tiene un origen pagano en la Edad Media. En aquel entonces se celebraba “la fiesta de los locos”, en la cual todo estaba permitido y la culpa no recaía sobre nadie. La Iglesia decidió entonces que se celebrará el día 28 para calmar el desenfreno y el jolgorio, al ser celebrada el mismo día que los Santos Inocentes. Así fue como se inició la unión pagana religiosa de esta fiesta y con el tiempo la tradición popular lo ha convertido en un día para gastar bromas inocentes y poner en la espalda de las victimas de dichas bromas los míticos monigotes que hoy nos podemos encontrar. En conmemoración a este día, a todos los niños que murieron en aquella matanza y a todos los niños que durante la historia y hoy en día han muerto y mueren en guerras y matanzas, os traigo  este relato.

Sueños rotos.

Hace mucho mucho tiempo en Belén vivía una humilde familia compuesta por cinco hijas. Marta era una bella mujer que había contraído matrimonio con Isaías. Al poco tiempo de casarse, Marta esperaba a su primer bebe y así nació la primera hija de la familia a la que le siguieron otras cuatro hijas más. Debido a su pobreza, Marta no quería seguir aumentado la familia pero esta era una época en la que tener un hijo varón era muy importante y por ello Isaías no perdía la esperanza en conseguirlo. Y así fue como nació Josué el único hijo varón de Marta e Isaías. La alegría de esta familia no podía ser mayor, al descubrir cuando nació su sexto bebe que este era un varón. Marta e Isaías vivían uno de los momentos más felices de su vida.

Por aquel entonces reinaba Herodes en Israel, un hombre cruel, ambicioso y con muchas ansias de poder. Al poco de nacer Josué, Herodes recibió la visita de tres Reyes Magos de Oriente, Melchor, Gaspar y Baltasar. Estos habían acudido a Jerusalén para adorar a Jesús, aquel niño que según las escrituras, sería el hijo de Dios. Había una profecía que decía: “Cuando aparezca una nueva estrella en Israel, es que ha nacido un nuevo rey que reinará sobre todas las naciones”. Así los tres Reyes Magos al ver la nueva estrella en Oriente emprendieron camino hacia Jerusalén y allí, sin saber del verdadero carácter de Herodes, le contaron que habían llegado a Judea para adorar al que sería el único rey de los judíos. Así los rumores se propagaron por Jerusalén y eran muchos los que hablaban de la llegada de un niño que se convertiría en rey de Israel y que sería el verdadero Mesías.

Tras consular las escrituras con los sumos sacerdotes y los sabios de Israel, Herodes descubrió que el profeta Miqueas, había anunciado que en Belén nacería el Mesías y entonces les dijo a los Magos que a su vuelta le informaran acerca de aquel niño y así él también podría adorarle, pero en sueños, los Magos recibieron un mensaje de un ángel advirtiéndoles de no contar nada a Herodes. Desesperado el Rey mando matar a todos los niños de Belén menores de dos años.

Y así fue como Marta e Isaías perdieron a su único hijo varón de apenas un mes de vida. Como la familia de Marta e Isaías fueron muchas más las que sufrieron la perdida de aquellos pequeños inocentes que no tenían culpa de nada pero que pagaron la maldad de un Rey que era capaz de todo por asegurar su puesto en el poder. Herodes vivió muchos años pensando que había matado al niño Jesús pero no fue así porque José, el esposo de María la madre de Jesús, había soñado con un ángel que le avisó de lo que sucedería y protegió a su familia llevándosela a Egipto, donde vivieron hasta que Herodes murió.

Fueron muchos los sueños que acabaron rotos en aquella matanza y muchas familias que acabaron destrozadas. Marta e Isaías nunca lograron superar aquella perdida y junto con sus cinco hijas siempre recordaron a Josué, aquel inocente que murió por la ambición de un malvado rey.

 

 

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