La carta.

Mañana con el día de Reyes, daremos por concluidas unas Navidades más y desde aquí y a través de este relato quiero pedirle a los Reyes Magos que pese al cese de la Navidad, sigamos sonriendo, deseando buenas acciones y que no perdamos la ilusión.

LA CARTA.

Ya vienen los Reyes Magos, ya vienen los Reyes Magos, caminito de Belén, olé, olé, Holanda y olé, Holanda ya se ve, ya se ve, ya se ve…

Mientras que terminaba de meter mi carta en el sobre, oía a la abuela canturrear y es que cada Navidad desde que pasaba la noche de fin de año, no se oía otra cosa en la casa que a mi abuela cantando el villancico de los Reyes. Y a mí eso me encantaba.

Amanecía el 2 de Enero cuando mi madre vino a despertarme para ir a llevar la carta a los pajes de Melchor, Gaspar y Baltasar y yo con toda la emoción del mundo salté de la cama. Faltaban, tan solo, tres días para la llegada de sus majestades y los nervios no podían ser más grandes. De camino al buzón real, mama decidió parar a comprar en el supermercado y allí en la puerta había un señor pidiendo limosna. No pude evitar observarle y vi unos ojos llenos de tristeza que pedían cariño, una barba larga y blanca y una cara marcada por las arrugas.

  • Mama me quedo jugando fuera mientras que compras.
  • Vale Jorge, pero ten cuidado, no tardo nada.

Estaba jugando con mi balón cuando el señor que pedía limosna se me acercó y señalándome la carta que asomaba por mi bolsillo, me dijo:

  • Muchacho, ¿vas a entregar tu carta a los Reyes Magos?
  • Sí señor.
  • ¿Me harías un favor? ¿Podrías llevar al buzón real mi carta? Está bastante lejos para ir caminando y las piernas ya no me responden. Además si dejo mi puesto podría perder muchas limosnas.
  • Claro, yo llevaré su carta, no se preocupe.

Y entonces el mendigo me dio una hoja doblada y arrugada.

De camino al buzón real, llevaba las dos cartas en la mano y no podía parar de mirar la carta que aquel señor me había dado. Mama siempre me dijo que no se debe leer la correspondencia de otros pero yo siempre fui un tanto travieso y sin poder evitarlo, mientras que mama conducía hacía el buzón real, yo comencé a leer…

Queridos Reyes Magos de Oriente,

Este año os escribo con la misma ilusión que cuando era un niño y con la diferencia de que entonces mi mayor deseo era tener una bicicleta. Hoy solo quiero pediros que me regaléis un mundo mejor, un mundo sin odio, sin guerras, sin envidias, sin maltrato, sin violaciones, sin engaños, sin muertes injustas, sin enfermedades… Un lugar donde nadie se crea superior, ya sea por dinero, por físico o por sexo. Un sitio donde el amor sea dirigido por el corazón y no por el interés. En el que la dicha no sea privilegio de unos pocos, donde todos podamos ser tan felices como esos niños que esperan cada 6 de Enero la visita de sus majestades.

Os ruego que como magos y sabios cumpláis mis deseos. 

Al terminar de leer aquella carta, pensé que aquel hombre tenía el corazón más grande del planeta. Era pobre, tenía una pierna mala, no tenía para comer y el frío se colaba en sus huesos cada noche pero él no pedía dinero, no pedía comida, no pedía una casa calentita, pedía un mundo mejor. Entonces comprendí que me quedaban muchas cosas por entender en la vida y decidí romper mi carta en la que había una lista sin fin de juguetes. Al llegar al buzón real le dije a mi madre que había perdido la carta y allí me prestaron una nueva en la que escribí lo siguiente:

Queridos Reyes Magos de Oriente:

Este año tan solo os pediré dos cosas. Una, leer con atención la carta del señor mendigo e intentar cumplir sus deseos porque ahora también son los míos. Y dos, hacer que ese buen hombre reciba todo lo bueno para que sus ojos dejen de estar tristes.

Amanecía un 6 de Enero cuando me levanté de la cama corriendo hacia el salón, sabía que probablemente no tendría nada, porque mis deseos aquellas Navidades habían cambiado y con ello mi carta también pero aún así esperaba encontrar algo. Y así fue, encontré tres maravillosos paquetes y una carta. Cuál fue mi sorpresa al abrirla y ver que era de ¡¡los mismísimos Reyes Magos!! Lleno de nervios empecé a leer…

Querido Jorge,

Has demostrado ser un niño con un corazón muy grande y por ello queremos comunicarte que tus deseos se han cumplido. Aquel señor que te encontraste hoy es mucho más feliz y sus ojos sonríen.

Un fuerte abrazo y no dejes, que al crecer, tu corazón cambie. Con cariño,

Melchor, Gaspar y Baltasar.

Por desgracia y por muy magos que son los Reyes, no pudieron cumplir todos los deseos que el mendigo pedía en su carta, pero gracias a esa carta, Jorge llegó a ser un adulto con un buen corazón que hizo lo posible porque el mundo fuese un lugar mejor. Y es que no podemos acabar con todo lo malo que hay en el mundo pero si podemos ayudar a que lo malo se reduzca, intentando ser cada día mejores personas.

¡Felices Reyes! 😉

 

 

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