Isidoro Hernández. El éxito de lo diferente, el éxito de un arte lleno de humildad.

Todo empezó cuando Isidoro, un niño de Humanes, un pequeño pueblo al sur de Madrid, que coleccionaba frascos de perfume por el diseño especial que tenían y que le entusiasmaba la bisutería de su madre, podía vivir las 24 horas del día dibujando. En un principio, debido a su ambiente, una familia dedicada al campo que nada tenía que ver con el mundo que él se imaginaba a través de sus dibujos y un pueblo muy pequeño en una época en la que faltaba mucha información, Isidoro no se planteaba dedicarse a lo que le apasionaba, ya que él creía que su afición por el dibujo no le podía proporcionar una profesión. Por aquella época, bastante tenía con realizar los dibujos para los carteles y libros de las fiestas de su pueblo.

“Nadie se puede imaginar lo que es para un crío que su dibujo aparezca en un papel plastificado o con una letra de imprenta en los carteles y en los libros de las fiestas de su pueblo… bueno eso me hacía sentir el tío más importante del mundo.”

Hasta que años más tarde, una vecina le habló sobre el diseño de joyas. Y fue en este momento cuando, con 17 años, Isidoro supo a lo que quería dedicarse el resto de su vida.

“Los dibujos me permitían soñar que había algo mas allá de Humanes.”

Con 18 años se marchó hacer el servicio militar  y es cuando comienza a relacionarse con gente de Madrid y cuando sus ojos van abriéndose mas allá de las calles de Humanes, pero nadie es capaz de ayudarle a encontrar una academia de joyería. Fue una vez terminado el servicio militar, cuando comenzó a caminar por Madrid en busca de su sueño y entonces encontró El Centro de Estudios de Joyeros de Madrid donde se impartían clases solo a joyeros o hijos de joyeros. Los padres de Isidoro, poco tenían que ver con este mundo, ya que siempre se habían dedicado al campo y a las carnicerías, pero Isidoro no desistió y consiguió que le realizaran una prueba pese a no tener familia relacionada con el gremio. Gracias a esta prueba, le admitieron por el buenísimo nivel de dibujo que tenía.

Durante los cuatro años que estuvo en aquella academia, apenas dibujaba porque lo que allí enseñaban era práctica y no diseño.

“Es un tipo de trabajo donde el artesano es un intérprete pero tiene que haber un diseñador. Yo diseñaba y me faltaba la práctica, pero los que estaban allí, como la mayoría de todos los joyeros, no diseñaban. Aprendí la técnica, que es muy importante, porque de nada le sirve a un joyero saber dibujar si no sabe fabricar.”

Pesé a que los padres y la familia de Isidoro en un principio veían esta profesión como una no profesión, como un capricho o como un juego de niños, terminaron aceptándolo y viendo que Isidoro tenía un talento especial. Además han sido un gran apoyo para Isidoro durante toda su carrera hasta día de hoy.

“Mis padres no entendían que yo quisiera dedicarme a esto y para ellos era como un capricho pero terminaron aceptándolo y cuando yo he tenido un poquitín de miedo ellos son los que me han dado el empujón. Cuando abrí la tienda ellos confiaban en mi más de lo que confiaba yo.”

En un principio, cuando comenzó a estudiar, fue todo como un disfrute de sorpresas, ya que podía ver la vida desde otro punto de vista diferente al que sus padres le habían ofrecido.

“Yo no tenía ni idea de muchísimas cosas que he aprendido gracias a esta profesión, mis padres no me blindaron la oportunidad de curiosear, ni de viajar, ni de visitar un museo, en casa teníamos una enciclopedia y dos libros que le habían regalado a mi padre en el banco, esos libros yo los tenía reventados porque eran los únicos que podía leer. Yo solo estudie hasta los 14 años, apenas tenía formación y todo lo que después descubrí fue porque yo lo busqué. Me acuerdo que cuando iba a Madrid a estudiar joyería, en los ratos en los que me sobraba tiempo, me iba a la sección de libros del Corte Inglés y allí descubrí cosas tan magnificas como el Impresionismo o a Gustav Klimt.”

El 4 de Marzo del 2000 se abrió al público la joyería Isidoro Hernández. Isidoro cuenta que un principio le hubiese gustado trabajar de diseñador para alguna marca pero en España eso era más difícil, por lo que fue la necesidad de trabajo lo que le llevó a abrir su tienda. Además era una forma de poder realizarse a nivel profesional fabricando y comercializando sus propios diseños. Antes de abrir su propia tienda, Isidoro comenzó trabajando en una joyería donde estuvo cerca de cinco años. Isidoro recuerda aquel 4 de Marzo con un brillo especial en la mirada,  se podía ver a kilómetros, mientras me lo contaba, que aquel día era uno de esos recuerdos imborrables que todos tenemos.

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Isidoro Hernández.

“El día que abrí la tienda tenía pánico, tenía muchísimo miedo, no había cajas en Madrid suficientes para  guardar todo el miedo que tenia. Yo recuerdo que quería que hiciese muchísimo sol, que fuese un día alegre y efectivamente así fue. Recuerdo ese día como un día muy especial.”

Isidoro suele realizar cinco colecciones al año y de cada colección intenta hacer una pieza más llamativa, es decir, más espectáculo y que sea el reclamo para la prensa o para utilizarla cara al público en el escaparate de su joyería. Estas piezas, que son de alta joyería, no son nada prácticas, porque no son joyas habituales, ni convencionales y es donde Isidoro da rienda suelta a su talento. Además disfruta haciendo estas piezas porque son joyas que pueden ser más moda que joyería y es que Isidoro defiende que la joyería debería ser un complemento de la moda y no caminar por libre manteniendo una línea clásica, él apuesta por unas líneas más modernas.

Trabaja mucho con el hilo y en la mayoría de sus trabajos está presente realizando formas delicadas, en las que intenta reflejar un recuerdo de la joyería antigua con aspecto ligero y de fragilidad. Trabajar con este tipo de material tan frágil es inviable para otro tipo de joyerías y de joyeros porque no es una tarea fácil ya que hay que darle movimiento a algo que es muy rígido e Isidoro lo consigue.

“El hilo me gusta porque quizás me recuerda al trazo del dibujo.”

En cuanto a materiales de mayor tamaño, Isidoro, trabaja con piedras semipreciosas y piedras preciosas, como el jade, cuarzo, turmalina, diamante negro o amatista, entre otros. En sus piezas se ve reflejado el juego de tamaños que tanto le gusta realizar con las piedras, siendo muy asimétrico.

Cuando comenzó su carrera la idea principal de Isidoro era realizar colecciones de joyas y como plan B realizar joyas personalizas, es decir, ser mas diseñador de joyas que joyero. Pero con el tiempo este plan B ha pasado a ser un plan A y las joyas personalizadas han ocupado gran parte del trabajo de este artista. Y aunque disfruta haciendo joyas personalizadas, no le gustaría quedarse exclusivamente ahí.

“Me gusta analizar a la persona que va a llevar la pieza y personalizarla lo máximo posible, ya que son piezas exclusivas y por lo tanto, especiales.”

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Esta pieza, que es todo hilo, se trata de un broche y fue llevada a un Concurso Internacional de Joyas con Diamantes, celebrado en Venecia en el 2003. Gracias a esta pieza, resultó ganador en el concurso y fue pedida para los premios Óscar. La pieza viajo a Los Ángeles y allí quedó expuesta para que todos los estilistas de las celebrities pudieran elegir, no fue elegida pero fue expuesta en Nueva York, Canadá y Tokio.

Isidoro tiene muchos dibujos, en los que representa diseños que no se han podido llevar a cabo, por la dificultad de la pieza y sobre todo por el presupuesto y es que en el dibujo todo vale pero luego la realidad es bien distinta.

“Lo que más me gusta de mi trabajo es el diseño, porque cuando dibujo es cuando le doy rienda suelta a la fantasía.”

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Isidoro no solo dibuja para el trabajo, es algo que le encanta hacer porque sí, pese a que muchas veces no le queda otra que dibujar por y para el trabajo porque para él su trabajo es muy importante.

“Me encanta dibujar. Soy de los que dibuja en las esquinas de los papeles. Tengo mucha facilidad para dibujar en cualquier sitio. Dibujo mucho por placer. Realmente creo que el dibujo ha sido un poco el culpable de lo que me ha pasado. Cuando era pequeño quería ser el mejor dibujante hasta que aprendí que el truco no era ser el mejor, el truco era ser diferente.”

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Los materiales que utiliza para dibujar no son nada técnicos porque no ha aprendido nunca a dibujar con un material específico. Los bolígrafos bic y un lápiz cualquiera  conforman su equipo de material junto con su caja de pintura, que sigue siendo la misma que cuando empezó su carrera hace 25 años, porque utiliza muy poca cantidad de pintura para sus dibujos. En su mayoría los dibujos de Isidoro son realizados en blanco y negro y sobre todo los dibujos realizados para el trabajo ya que a los clientes siempre les entrega los diseños en blanco y negro y nunca a color, porque tiene que presentar muchas propuestas para llegar a la pieza deseada.

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“Recuerdo que cuando era pequeño me encantaba dibujar en los papeles de la carnicería de mis padres. Estos papeles tenía una capa muy fina de cera para que el papel no se pegase a la carne y eso provocaba que fuese totalmente mullido y para mí era muy agradable dibujar allí, el bic se resbalaba y era como una caricia sobre el papel. Un día mi padre decidió que iba hacer unos papeles que pusiera “Carnicerías Isidoro Hernández” (es también el nombre de su padre) con una vaca, una oveja y demás, por lo que me quitó  todo el espacio de dibujo y para que yo no me disgustara me dejaron un fardo de papel que era más grande que yo. Tengo el recuerdo de dibujar sentado encima del fardo de papeles.”

Isidoro apuesta fuertemente por la inspiración a la hora de trabajar, piensa que todo trabajo tiene que tener una inspiración pero sobre todo una justificación. Le inspiran los motivos vegetales que tienen esa connotación romántica y antigua, a las que Isidoro les da un aire contemporáneo llegando a un punto que a él le gusta llamar “clásico actualizado”. A este artista le puede inspirar también desde un vídeo musical a una película, pasando por un color, un momento, una canción, una época (sobre todo los años 20) o una exposición. Una de sus grandes inspiraciones es la moda, en la que intenta apoyarse siempre para que le dé pauta en los colores, pero también para ir innovando cada día y no quedarse anclado. A veces innova tanto que se adelanta a lo que años más tarde está en auge. Esto le ocurrió con los anillos de dos dedos, los pendientes earcuffs (pendientes que cubren toda la oreja) o las calaveras, tres elementos que ahora son totalmente normales pero que cuando Isidoro comenzó con ello fue algo totalmente innovador.

“Cuando empecé a diseñar con las calaveras, lo hice porque para mí suponía una forma para que la gente quisiera curiosear sobre mí trabajo. Ahora si hago algo con calaveras es porque alguien me lo pide, si no intento evitarlo porque ahora ya encontramos calaveras en cualquier lado y no es algo innovador. Evidentemente no he sido el descubridor de la calavera pero en joyería era algo que no se veía. Son cosas que en su momento fueron arriesgadas y eso me gusta porque pienso que la vida es eso riesgo y diversión.”

El arte es otra de las inspiraciones de Isidoro y ha influido en muchas ocasiones en su trabajo. Ha realizado colecciones inspiradas en artistas como una de ellas inspirada en Gustav Klimt donde vemos cómo Isidoro ha querido representar las composiciones geométricas que hacia el pintor, mezclando zafiros de diferentes tonos de amarillo. También realizó una colección inspirada en el escultor Alexander Calder, ya que le gustaban mucho los móviles que realizaba. Muchas de sus piezas tienen un grafilado en el borde que recuerda al Art Decó, movimiento que inspira a este diseñador de joyas. El Modernismo con ese punto bucólico o el Art Nouveau con esas leyendas de cuentos, hadas y bosques son otras inspiraciones dentro del mundo del arte, para Isidoro.

“Por supuesto que el arte me inspira. Está claro que el arte para mí es muy importante porque creo que estamos rodado de ello. Intento siempre estar al día de todo lo que está pasando en el arte.”

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Colección inspirada en Gustav Klimt.

La causa por la que Isidoro se dedica al diseño de joyas es por la satisfacción y la felicidad enorme que le da el poder crear algo que va a poder perdurar en el tiempo. Lo que más le fascina de su profesión es que sus piezas puedan adquirir un valor sentimental, que para él está por encima del valor material, y pueda acompañar a alguien durante toda su vida o que esa pieza sea un regalo para alguien especial. Disfruta su profesión en todos los momentos de la pieza, en el dibujo y en el taller, pero sobre todo cuando la pieza está a punto de ser terminada.

“Cuando la pieza está sin terminar y sin casi tener que cerrar los ojos estás viendo ya su resultado final, es el mejor momento. Algo que has tenido en tu cabeza, que has estado fantaseando con ello en silencio, sin que la gente lo sepa, una cosa tan interna tuya y de pronto la puedes tocar, la puedes girar, la ves en tres dimensiones, la ves en algún sitio o se la ves puesta a alguien y ves como brilla… eso no tiene precio.”

Además de ser diseñador de joyas y joyero, Isidoro también ha realizado otras actividades artísticas, como la ilustración de libros o decoración y afirma que es por la “ansiedad creativa” de querer hacer más. Pero si es verdad, que en estas otras facetas, no ha podido dar rienda suelta a su creatividad, porque siempre han sido encargos esporádicos en los que se le ha pedido algo concreto.  Además Isidoro ha acudido a universidades a dar charlas sobre joyería e impartió, en el Instituto Europeo de diseño, un curso en un máster de ilustración.

A lo largo de su carrera Isidoro ha obtenido mucho reconocimiento y ha resultado ganador de muchos premios, entre los que se encuentran el premio que ganó en el 2003 con el Concurso Internacional de Joyas con Diamantes, celebrado en Venecia, cuatro premios de la Revista Vogue: Mejor Diseñador Nobel, Mejor Joya Novia y dos de Mejor Joya Nacional, el premio primero y segundo en Milán, un premio de diseño en Londres, el premio “Perlas de Tahití” y cuatro segundos premios “Antonio Negueruela”. Además de estos premios, ha colaborado con el famoso diseñador gallego Roberto Merino en Cibeles, en la campaña de la ginebra London N1 cuando se presentó en España, ha realizado muchos trabajos para Mercedes Milá, realizó la famosa corona con la que el diseñador, Pelayo Díaz, presentó las campanadas, Naomi Campbell utilizó unas diademas de Isidoro para unas fotografías en Vogue, revista para la que Irina Shayk posó con un innovador pendiente con pinchos realizado por Isidoro, ha prestado sus joyas a numerosas actrices para diferentes tipos de galas, por ejemplo en la última Gala de los Premios Goya celebrada el pasado cuatro de febrero, pudimos ver a la actriz Belén López con unos pendientes de jade y ónix en oro blanco con brillantes de Isidoro. Estos premios y colaboraciones, que son solo algunos ejemplos de su trabajo realizado hasta día de hoy, son los causantes de que Isidoro se considere muy afortunado porque para él son regalos que le da su profesión.

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Actriz Andrea Duro con una pieza de Isidoro Hernández
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David Delfín, Pelayo Díaz e Isidoro Hernández.

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Actriz Belén Lópe con joyas de Isidoro Hernández
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Irina Shayk en la Revista Vogue con un pendiente de pinchos de Isidoro Hernández.

“Tengo la suerte de que hasta día de hoy mi trabajo ha sido reconocido. Pero este reconocimiento no ha sido fruto de la casualidad, sino de la constancia. Los premios son una sensación de reto personal conseguido que me dan la gasolina para continuar. Una de mis mayores fortunas es todo lo que he vivido gracias a mi trabajo. Decidí perseguir lo que quería y gracias a eso he conocido gente, he conocido sitios, he conocido momentos que no me imagine nunca vivir.”

El éxito de Isidoro, estoy segura que reside en que es muy observador y discreto. Además de en su afán por seguir hacia delante, por luchar, por perseguir sus sueños y por la humildad que tiene de querer seguir aprendiendo cada día.

“Estoy continuamente haciendo ejercicios creativos. Voy por la calle y voy poniendo un árbol, cortando el pelo a alguien, voy cambiando el color de un jersey, me fijo mucho en los edificios. Cuando veo en televisión una fachada o una zona de Madrid, intento tomarme como ejercicio adivinar de qué se trata. Voy siempre con los ojos muy abiertos, porque no nos damos cuenta pero la vida nos lanza mensajes continuamente. Soy como un cazador de tendencias y no lo considero esto un don ni nada por el estilo, simplemente creo que soy muy observador. Odio las redes sociales, cuando voy a eventos no me gusta salir en el photocall, me resulta divertido que no me conozcan y que muchos esperen que al llamarme Isidoro voy a ser un señor mayor con bigote. Me encantaría en un futuro no muy lejano desparecer de la tienda y ser un joyero en la sombra, que la gente siga conociendo mi trabajo y comprando mis diseños pero sin verme a mí. Deberíamos luchar como hacían los artistas antes, luchar por lo que nos gusta y yo considero que luchamos por comprarnos un coche o por tener unas vacaciones pero creo que deberíamos ir más allá y hacer lo que de verdad nos gusta.”

Cuando se me ocurrió la idea de entrevistar a Isidoro para el blog y se lo consulté lo primero que me dijo, fue algo como “no sé si podré aportar mucho, espero no defraudarte.” Hoy después del placer de haber escrito esta maravillosa entrevista y de haber disfrutado de él, pienso lo mismo que cuando me dijo eso, “está loco, ¿defraudarme? ¿nada que aportar? No puede hablar en serio y no puede ser más humilde.” Y efectivamente, no hablaba en serio y es que la seriedad no acompaña nunca a Isidoro y eso se ve reflejado en su obra.  Conozco a Isidoro desde hace bastante tiempo y sí ya lo admiraba como persona, al conocer en profundidad su carrera y su historia he terminado admirándolo muchísimo más. Ha tenido una carrera cargada de éxitos hasta día de hoy pero estoy segura que todavía le queda mucho por celebrar y es que reúne unas cualidades como ser humano que unidas a su talento como artista hacen una combinación perfecta. Gracias Isi por prestarme tu tiempo y tu arte y lo más importante por haberme abierto las puertas de tu joyería y de gran parte de tu corazón.

Podéis ver más sobre Isidoro en su Página, en su Instagram y podéis encontrarle en Isidoro Hernández (Calle de Claudio Coello, 38, Madrid).

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