EXPONENTES DEL RENACIMIENTO (I): SANDRO BOTTICELLI

Tal día como hoy, 1 de marzo, nació el pintor florentino Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi, más conocido como Sandro Botticelli. Este maravilloso artista fue y es uno de los máximos exponentes de la pintura renacentista del Quattrocento italiano.

A finales del siglo XV se vivió en Italia la mayor época de esplendor en el ámbito de la pintura, por lo que es conocida como la Edad de Oro del arte italiano. De ella fue partícipe Botticelli, un joven pintor que se crió en un barrio de moderada comodidad bajo el cuidado de sus padres y sus tres hermanos.

Durante el transcurso de su educación, recibió las influencias de la Academia Platónica Florentina, una institución de corriente humanista, algo que influiría en la forma de concebir su arte. Hay que destacar que el Humanismo fue un movimiento intelectual que tuvo un amplio desarrollo durante esos tiempos, en la búsqueda de las cualidades propias de la naturaleza humana fijando sus pilares en los escritos de los intelectuales griegos y latinos de siglos anteriores.

El talento de Botticelli fue ampliamente reconocido por su mentor, Fray Filippo Lippi, quien vio en él un gran potencial. Fue por ello por lo que decidió acogerlo como aprendiz con apenas 14 años. De esta relación profesional heredó algunos de los rasgos que hoy por hoy caracterizan las obras de Botticelli:

  • Una notable delicadeza a la hora de realizar los gestos y los rostros de sus figuras
  • Los detalles decorativos de las obras, tomados del Gótico tardío
  • Un nuevo control de las formas tridimensionales de sus imágenes

Unos años más tarde, frecuentó el taller de Andrea del Verrocchio, donde trabajó con otro genio del Renacimiento: Leonardo da Vinci. Sobre su posible rivalidad hay muchas teorías, pero ninguna se ha podido verificar.

Todo su éxito se vio recompensado con numerosos encargos que le hicieron los Médici, para quienes trabajó durante mucho tiempo.

También cabe destacar que Botticelli fue el precursor de la creación de lo que se ha denominado como un ”modelo” de mujer florentina, es decir, a su juicio, de una forma bastante idealizada. Su principal musa fue Simonetta Vespucci, apodada La bella Simonetta, con quien mantuvo una estrecha relación. Llegó a ser comparada con la diosa Venus por su gran belleza.

simonetta
Simonetta retratada por Botticelli (Retrato póstumo, 1476-1480)

Considerado por muchos como un artista de segunda categoría, posiblemente a la sombre de Leonardo, lo cierto es que Botticelli no fue excesivamente reconocido por su arte como debió haberse hecho. A su muerte, el 17 de mayo de 1510, dejó un importante legado de obras que pasaron desapercibidas durante los próximos siglos. No sería hasta el siglo XIX con la llegada de los prerrafaelitas cuando su obra empezó a volver a tomarse en consideración. Su unión de los temas paganos y cristianos y su elevación de la estética como un elemento trascendental en el arte hacen de él un artista referente en su campo. Su legado da fe de ello.

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