Juan Gris

José Victoriano González-Pérez conocido como Juan Gris, nació en Madrid el 23 de marzo de 1887. Junto a Pablo Picasso y Georges Braque, es uno de los principales representantes del Cubismo.

Inició sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, después, ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, y asistía al taller del pintor José Moreno Carbonero y comienza a ilustrar dibujos modernistas en revistas de poesía y prensa en general como “Blanco y Negro” y “Madrid Cómico”.

En 1906 huyendo del servicio militar, se traslada a París, donde le acoge Daniel Vázquez Díaz y le introduce en el “Le Bateau Lavoir” entrando en contacto con Picasso, Guillaume Apollinaire, Max Jacob y André Salmon. A través de Picasso, quien en ese momento se encontraba investigando sobre el cubismo, conoce a Braque y Raynal. Durante ese periodo ilustra en revistas francesas como “Le Rire”, “Le Charivari”, ” L’ Assiette au Beurre” o “Le Témoin”, a la vez que manda sus dibujos a la revista de humor catalana “Papitu”. A partir de 1910 comienza a dedicarse completamente a la pintura y en 1912 se incorpora al movimiento cubista influido por Picasso y Braque, conoce y firma un contrato en exclusiva con Kahnweiler, celebra su primera exposición individual en la Galería Sagot, participa en el Salon des Indépendants, exhibe su obra con el grupo de La Section d’Or en la Galería Boétie y en la Exposición de Arte Cubista organizada por Josep Dalmau. A partir de ese año se puede hablar de una interpretación personal del cubismo en la obra de Gris: en cuadros como El sifón, de 1913, combina fragmentos figurativos con otros aparentemente abstractos

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Juan Gris, el sifón, 1913

Dando lugar a una dicotomía en la que los aspectos figurativos y abstractos pueden confundirse y tomar cualidades los unos de los otros; así los primeros son detalles que sirven para identificar los objetos, pero pueden asumir funciones también puramente plásticas, convirtiéndose en signos abstractos mientras que los segundos, por su parte, pueden convertirse también en descriptivos: haces de luz o sombras. Algo que se acentúa con la utilización del trompe-l’oeil, imitando superficies ya sean abstractas o figurativas, pero nunca inactivas, sometidas a una estructura, ahora dominada por enfáticas verticales, que transforma toda la imagen en un complejo ejercicio pictórico.

En 1913 pasa una temporada en Céret mientras realiza composiciones de tipo enteramente cubista como Las tres cartas, Bodegón de la Guitarra y El fumador en las que aparece un colorido distinto, más vivo, y donde la estructura de verticales deja paso a una superposición de planos diagonales, que anteceden la frialdad, la sobriedad y la pureza típicas de su obra, sin dejar nada a la improvisación; convirtiéndose en “el pintor cubista por excelencia, el ente de la razón que asegura al mundo plástico un punto de partida irreprochable de planteo en la aventura que siempre significa ponerse a pintar un cuadro”.

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Juan Gris, el fumador, 1913
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Juan Gris, las tres cartas, 1913

Al año siguiente, su obra se caracteriza por el uso del collage, técnica que usa casi exclusivamente, algo que ya hicieron Picasso y Braque un año antes. Varias veces, Gris cubre prácticamente el cuadro con un entramado de diversos papeles superpuestos creando una composición abstracta. Los diferentes papeles recortados, no coinciden en sus formas con los objetos que se quieren representar, sino que se les alude mediante líneas negras, sombras y contornos. Superponiéndose, dos estructuras, como ocurre en La botella de anís.

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Juan Gris, la botella de anís, 1914

Desde 1915, su pintura se va haciendo, como dice él en sus cartas, “menos seca y más plástica”, y su paleta más lírica. Instaura en ese momento un género de gran desarrollo posterior en su obra, con Naturaleza muerta y paisaje: Place Ravignan y que suma la visión de una naturaleza muerta en un interior, con una vista del exterior. En el primer plano, Gris nos presenta un bodegón, pero  situado frente a una ventana abierta, con un fondo de exterior, dotándolo de un mayor alcance del habitual. Todo lo que se identifica con el interior es cubista, sin embargo, lo que se identifica con el exterior tiene una factura naturalista.

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Juan Gris, naturaleza muerta y paisaje: Place Ravignan, 1915

El año 1916 además del punto de partida de su cubismo sintético, el del inicio por parte de Juan Gris, de una revisión de la obra de algunos maestros del pasado, fundamentalmente Paul Cézanne, Corot o Velázquez.

En ese momento, Juan Gris se encontraba entre septiembre y noviembre en Beaulieu, refugiándose de  los bombardeos de París. En ese lugar realizó paisajes y retratos como Femme à la mandoline, d’après Corot, 1916 y el Portrait de Madame Josette Gris; siendo Josette, quién posó para las obras. El Portrait de Madame Josette Gris, está considerado una de sus obras maestras, de la que Cooper, el donante de esta obra dice es “formalmente sencillo, sereno y monumental”.

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Juan Gris, Femme à la mandoline, d’après Corot, 1916
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Juan Gris, retrato de Madamme Josette Gris, 1916

Entre 1917 y 1918 reacciona contra la austeridad que le venía caracterizando en obras de años anteriores, experimentando con nuevas composiciones de mayor complejidad, con colores más vivos y dibujos ornamentales, como en algunos de sus arlequines. Un año más tarde abandonará este tipo de cubismo en favor de una pintura más fluida y poética pero sin perder los principales rasgos del cubismo, aunque cada vez más diluidos, algo característico durante toda su obra hasta su muerte en 1927.

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Juan Gris, la mesa del músico, 1925
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Juan Gris, la mujer del cesto, 1927

La obra de Gris es reflejo de su lucidez e integridad intelectual, así como su mentalidad científica, Gris había confiado la pintura a las leyes de la arquitectura, de las matemáticas, de la ciencia. De modo que defendió, analizó y amplió las condiciones y posibilidades pictóricas del cubismo hasta alcanzar una conclusión lógica, sin desviarse, al contrario que Braque y Picasso que podían sacrificar momentáneamente la pureza estilística por alguna pulsión.

Su forma de entender la pintura se basaba en la prioridad de la idea frente a la imagen del objeto representado. Juan Gris parte de lo universal para alcanzar lo singular, así la imagen acabará pareciéndose a la idea, que es la verdadera realidad. Ve la pintura como algo más que la copia fiel de un objeto, es necesario construir o interpretar la realidad creando una pintura cuya belleza sería siempre de orden estructural. Una pintura cubista y clásica, en la que lo intelectual y lo sensible son inseparables.

 

 

 

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